Algunos sectores nos quieren hacer creer que estamos ante una encrucijada inevitable: escoger
entre opciones extremas de izquierda o de derecha que conducirían al país a inconvenientes
situaciones de polarización, intolerancia, políticas populistas y riesgos de autoritarismo e
irrespeto de las reglas democráticas. Sin embargo, somos millones los colombianos que no nos
resignamos a que nos pongan a escoger entre un extremo u otro.
Después de desmovilizar y desarmar a la guerrilla más antigua del continente y de cerrar un
conflicto armado convertido en un enorme obstáculo para nuestro desarrollo, es el momento de
la esperanza. No vamos a retroceder ni un paso de lo logrado, ni vamos a perder la oportunidad
para disminuir la pobreza, mejorar la educación, dar a todos los jóvenes las mismas oportunidades, promover un modelo de desarrollo compatible con el medio ambiente, pagar la
enorme deuda social y hacer productivo el sector rural, invertir en ciencia y tecnología, fomentar
el emprendimiento y, sobre todo, lograr que se consolide la paz entre todos.
La profunda reforma política y de la justicia, así como el combate sin cuartel contra la corrupción
que asegure que los recursos públicos son sagrados y que devuelva la confianza en la acción
colectiva no pueden aplazarse más ni servir de excusa para promover reformas constitucionales
que permitan perpetuarse en el poder, disminuir los derechos de la gente o facilitar modelos
autoritarios de gobierno.
Rechazamos las propuestas que nos llevarán a la incertidumbre en lo económico y al irrespeto
por las minorías y la intolerancia en lo político.
El camino es el del centro y estamos convencidos de que los candidatos Humberto De la Calle y
Sergio Fajardo pueden liderar ese cambio profundo pero tranquilo que quiere la inmensa mayoría
de los colombianos y colombianas.
En consecuencia, suscribimos este compromiso de promover esa tercera opción que quieren
invisibilizar. Nos comprometemos a votar o por Fajardo o por De la Calle y sus fórmulas
vicepresidenciales luego de un proceso de selección que identifique la candidatura que mejor
nos asegure el triunfo.
Algunos ya hemos expresado nuestra preferencia por Humberto De la Calle o por Sergio Fajardo,
otros no hemos decidido, pero todos nos comprometemos a votar por uno solo. Somos
conscientes que tenemos que llegar unidos el próximo 27 de mayo porque no queremos que el
país se hunda en la incertidumbre, en el autoritarismo y en la polarización.
Estamos invitando a De la Calle y Fajardo a agotar todas las posibilidades para que ellos acuerden
un mecanismo de unión que estamos dispuestos a apoyar, pero si los obstáculos políticos y
jurídicos terminan por impedirlo, nosotros propiciaremos un consenso entorno de quien mejor
nos asegure el triunfo.
La decisión es nuestra. De la Calle o Fajardo, uno de los dos, puede contar todos nuestros votos
y los de millones de electores que comparten nuestra ilusión de tener por fin una sociedad mejor
y en paz.